Paxton and Whitfield, la quesería más antigua de Londres, tuvo unos comienzos humildes. Todo empezó en 1747, cuando Stephen Cullum montó un modesto puesto de quesos en el mercado de Aldwych. El puesto funcionó con éxito durante cincuenta años antes de sufrir una gran ampliación en 1797.
Cullum se asoció con dos socios, Paxton y Whitfield, y la empresa siguió ampliando su oferta para los londinenses. Tras operar en varios locales de la capital, los queseros se trasladaron a su actual y emblemático local en 1896.
Al servicio de la realeza
A medida que la tienda fue ganando notoriedad a lo largo del siglo XIX, llamó la atención de la casa real. Paxton y Whitfield fueron nombrados oficialmente proveedores oficiales de queso de la reina Victoria, y recibieron su primera autorización real en 1850.
El negocio ha mantenido este estatus de élite, contando con autorizaciones reales consecutivas de todos los monarcas británicos desde entonces. Hoy en día, la quesería ostenta con orgullo la autorización real oficial del rey Carlos.
Aunque su vínculo con la realeza pone de relieve el prestigioso legado de la tienda, su actividad comercial diaria está dirigida al público en general. En el mostrador de la tienda suelen exponerse en todo momento unos 100 tipos distintos de queso, que van desde quesos locales de campo hasta ruedas de queso europeas importadas.
Una gran variedad de quesos
El volumen total de queso que pasa por este negocio histórico es enorme. La demanda alcanza su punto álgido durante las fiestas, y la empresa vende seis toneladas de Stilton en Navidad . Las variedades tradicionales británicas generan unas ventas importantes durante todo el año, y el negocio mueve aproximadamente 10 000 kilos de Cheddar al año en todas sus tiendas.
Otros quesos de la carta incluyen el Brie francés importado, que se corta cuidadosamente por la mitad y se rellena generosamente con una rica mezcla de Brillat-Savarin —un decadente queso de triple crema— y trufas italianas frescas. Esta creación artesanal de Brie con trufa te costará unas 72 libras el kilo.
Aunque la tienda de Londres sigue siendo el corazón histórico del negocio, la empresa se ha expandido abriendo tres tiendas más por todo el país. En conjunto, estos establecimientos mantienen una tradición comercial ininterrumpida de casi 300 años.