El rey Carlos III y la reina Camilla no se instalarán en el Palacio de Buckingham una vez que finalice el próximo año su amplia reforma, que ha costado 369 millones de libras.
En su lugar, la pareja seguirá viviendo en Clarence House, lo que supone un cambio notable respecto a la tradición real de toda la vida.
El Palacio de Buckingham ha sido la residencia oficial del monarca británico en Londres desde 1837.
Sin embargo, a pesar de que el proyecto de renovación, que lleva una década en marcha, está previsto que termine en marzo de 2027, seguirá siendo principalmente un centro administrativo y ceremonial, en lugar de la residencia del rey.
Por qué el rey se queda en Clarence House

La decisión se basa tanto en consideraciones prácticas como personales. Se cree que el rey Carlos, que lleva viviendo en Clarence House desde 2003, prefiere quedarse en la residencia que lleva tanto tiempo considerando su hogar.
En esta etapa de su vida, se dice que tanto el rey como la reina se muestran reacios a afrontar el trastorno que supondría trasladarse, junto con su personal, al Palacio de Buckingham, que es mucho más grande.
También hay factores logísticos y de seguridad en juego. Las autoridades sugieren que tener al monarca residiendo en el Palacio de Buckingham limitaría significativamente el acceso del público, reduciendo el número de visitantes y restringiendo las zonas que se podrían abrir.
Permitir un mayor acceso del público al Palacio de Buckingham

Una de las principales razones de este cambio es permitir un mayor acceso del público a este lugar emblemático.
El Palacio de Buckingham ya abre sus Salones de Estado a los visitantes durante el verano y en fechas seleccionadas a lo largo del año, y los ingresos se destinan a apoyar al Royal Collection Trust.
Sin el rey viviendo allí a tiempo completo, el palacio podría ampliar sus horarios de apertura y aumentar el aforo de visitantes, lo que generaría ingresos adicionales y fomentaría el interés del público por el patrimonio de la monarquía.
Aunque no viva allí, el rey Carlos seguirá utilizando el Palacio de Buckingham para sus funciones oficiales.
Entre ellas se incluyen banquetes de Estado, fiestas en el jardín, recepciones y reuniones formales con el primer ministro y los embajadores extranjeros.
Un portavoz del palacio ha destacado que el monarca sigue sintiendo un «enorme cariño» por el edificio, al que ha descrito como un « hervidero de actividad real» que seguirá siendo fundamental para las operaciones de la Casa Real.
El Palacio de Buckingham se someterá a una reforma y modernización de 369 millones de libras

El proyecto de renovación, financiado mediante un aumento temporal de la Subvención Soberana, se ha centrado en mejoras esenciales de la infraestructura.
Se están sustituyendo las instalaciones eléctricas, las tuberías, las calderas y los cables, muchos de ellos sin renovar desde hace más de seis décadas, para evitar riesgos como incendios o daños por agua.
La reforma forma parte de un esfuerzo más amplio por modernizar las residencias reales, con fondos adicionales destinados a mejorar la ciberseguridad e instalar sistemas de eficiencia energética. Por ejemplo, se han destinado 11 millones de libras a sustituir las calderas obsoletas del castillo de Windsor.
La decisión de no residir en el Palacio de Buckingham ha suscitado críticas en algunos sectores. Los activistas republicanos y los detractores de la financiación de la realeza sostienen que, si el palacio no se utiliza como vivienda, debería abrirse por completo al público durante todo el año, y que todos los ingresos por entradas se destinen al Tesoro.
Una ruptura con la tradición real

Históricamente, el Palacio de Buckingham ha estado muy vinculado a la imagen pública de la monarquía. La reina Isabel II vivió allí durante gran parte de su reinado, y fue un lugar fundamental tanto en su vida oficial como en la personal.
La decisión del rey Carlos supone la primera vez desde la reina Victoria que un monarca opta por no residir en el palacio. Aunque sigue siendo el corazón ceremonial de la monarquía, su papel está evolucionando claramente para adaptarse a los nuevos tiempos.