La época en la que las aerolíneas de bajo coste separaban a las familias para venderles la selección de asientos podría llegar pronto a su fin.
En una medida histórica, la Unión Europea ha aprobado reformas de gran alcance en materia de derechos de los pasajeros aéreos, que prometen una distribución más justa de los asientos, precios más claros y una mayor protección para los viajeros en todo el bloque.
Las aerolíneas ya no podrán separar a los menores de 14 años de los adultos que los acompañen durante la asignación de asientos
El núcleo de la nueva normativa es una norma sencilla pero muy bien recibida: las aerolíneas ya no podrán separar a los menores de 14 años de los adultos que los acompañen durante la asignación de asientos, a menos que los pasajeros elijan sentarse por separado.
Y lo más importante, esto debe hacerse sin ningún coste adicional.
Para las familias que se han acostumbrado a pagar un suplemento solo por sentarse juntas en vuelos europeos de corta distancia, este cambio supone un giro significativo en la forma en que las aerolíneas —sobre todo las de bajo coste— estructuran sus tarifas.
Se acaba el modelo de «pagar para sentarse juntos»
Durante años, muchas aerolíneas han recurrido a una táctica controvertida: asignar los asientos al azar para animar a los pasajeros a pagar tasas adicionales a cambio de un asiento garantizado. Las familias que viajaban con niños solían ser las más afectadas, ya que a veces se veían separadas por filas o incluso por pasillos, a menos que pagaran un suplemento.
Según las nuevas normas de la UE, esa práctica quedará efectivamente prohibida.
Ahora, las aerolíneas deben:
- Asignar asientos contiguos a los menores de 14 años y a los adultos que los acompañen.
- Y todo ello sin coste alguno, lo que elimina la presión económica para las familias.
- Ampliar protecciones similares a los pasajeros con movilidad reducida, discapacidades y a las viajeras embarazadas, garantizandoles asientos adecuados sin costes adicionales.
No se trata solo de comodidad, sino también de una cuestión de seguridad y accesibilidad, sobre todo en vuelos con mucha ocupación, en los que la tripulación de cabina no puede atender fácilmente a familias separadas.
El objetivo de la UE es que las comparativas de tarifas aéreas sean más transparentes
Más allá de la asignación de asientos, la normativa aborda otra frustración de larga data: los precios engañosos de los billetes.
Ahora se exigirá a las aerolíneas que incluyan el coste de una pieza de equipaje de mano en la tarifa inicial que se muestra en los motores de búsqueda y las plataformas de reserva. Esto significa que el precio que ves reflejará con mayor precisión lo que realmente vas a pagar.
Actualmente, las tarifas ultrabajas suelen excluir servicios básicos como el equipaje de mano, lo que hace que el coste final aumente considerablemente durante el proceso de reserva.
El objetivo de la UE es que las comparaciones de tarifas sean más honestas y claras desde el principio.
Los pasajeros seguirán teniendo flexibilidad:
- Los viajeros que no necesiten equipaje de mano podrían optar por una tarifa más baja.
- Sin embargo, el precio anunciado por defecto debe corresponder a un billete realista y utilizable.
Las normas de indemnización a los pasajeros se mantienen sin cambios
La reforma también mantiene los derechos de indemnización de los pasajeros ya existentes, a pesar de la presión de algunos Estados miembros para debilitarlos.
Los viajeros seguirán teniendo derecho a una indemnización si su vuelo se retrasa más de tres horas, con pagos que oscilan entre 250 y 600 euros, dependiendo de la distancia.
De este modo se mantiene una de las protecciones de viaje más favorables para los consumidores de la UE, que había estado en peligro durante las negociaciones.
Qué significa esto para los viajeros del Reino Unido
Aunque el Reino Unido ya no forma parte de la UE, estos cambios seguirán afectando a los pasajeros británicos que vuelen con aerolíneas con sede en la UE o que salgan de aeropuertos de la UE.
Teniendo en cuenta la cantidad de turistas británicos que dependen de las aerolíneas europeas para sus viajes de corta distancia, el impacto se notará mucho, sobre todo durante la temporada alta de verano.
Esto también plantea dudas sobre si el Reino Unido podría acabar adoptando normas similares, sobre todo ahora que siguen los debates sobre los controles fronterizos y los derechos de los pasajeros tras el Brexit.