Recién salido de la gira Eras Tour de Taylor Swift, el bailarín y coreógrafo Kameron N. Saunders estrenóProper Conducten Sadler’s Wells la semana pasada. El espectáculo de ballet londinense forma parte de un programa doble del English National Ballet junto conBody and Soul (Parte 1) de Crystal Pite, que estará en cartel hasta el 28 de marzo. Dividida en tres actos, la representación cuenta con música clásica, grupos con máscaras de protección y robots con IA que llevan viseras al estilo Daft Punk.
Inspirada en las propias experiencias de Saunders tras trabajar en la gira récord de Taylor Swift, Proper Conduct explora cómo las presiones sociales merman la individualidad y la expresión. Y el bailarín no es ningún desconocido en el mundo del espectáculo: también ha colaborado con megaestrellas del pop como Chappel Roan y Lizzo, así como con grandes nombres de Hollywood como Ryan Reynolds, Will Ferrell y Octavia Spencer.
Estreno mundialde Proper Conduct: dentro del esperado espectáculo de ballet en Londres
El acto I da inicio al espectáculo con música orquestal interpretada por la English National Ballet Philharmonic. El acto se desarrolla en un mundo enriquecido por la libertad: estampados coloridos, camisas holgadas y vestidos fluidos inspirados en una fusión de culturas europeas, asiáticas y africanas. En cuanto a la coreografía, los saltos dinámicos y los giros atrevidos realzan esta sensación de pura liberación, algo que se ve rápidamente desafiado en los actos posteriores.
Al comenzar el segundo acto, el color se desvanece rápidamente del escenario y las cuerdas dan paso a profundos ritmos electrónicos. Los bailarines llevan trajes neutros y ceñidos, y la coreografía extravagante da paso a pasos deliberados de gauche-droite (izquierda-derecha) y tête contre poitrine (rápidos movimientos de cabeza al pecho).
Y si el segundo acto despojaba de color, el tercero impone una conformidad total. Un ejército de robots con cascos que les cubren el rostro se somete por completo a la voz robótica del narrador. Ángulos marcados, líneas uniformes y poses congeladas confirman el nuevo orden: gris, aburrido, sin vida. Pero hay un rayo de esperanza en medio de toda esta monotonía, ya que se vislumbran destellos de resistencia.