Traigo una pequeña pizca de optimismo en medio de la avalancha de noticias poco agradables que todos estamos tratando de sortear constantemente en este momento. Un informe reciente ha identificado 19 ciudades de todo el mundo que han logrado reducir sustancialmente su contaminación atmosférica en los últimos 15 años. Y, aunque parezca increíble, Londres es una de ellas.
El informe en cuestión es cortesía de Breathe Cities (una iniciativa global que apoya a las ciudades para que limpien su aire y mejoren la salud pública). Examinaron las tendencias de la calidad del aire durante los últimos 15 años para determinar qué ciudades han experimentado la disminución más significativa de dos contaminantes atmosféricos especialmente nocivos: las partículas finas (PM2,5) y el dióxido de nitrógeno ( NO2).
La contaminación atmosférica sigue siendo el mayor riesgo medioambiental del mundo, ya que provoca (entre otras muchas cosas) enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Las grandes ciudades son las más expuestas a la mala calidad del aire debido a la concentración de vehículos y edificios. Pero las grandes ciudades también están en condiciones de desempeñar un papel fundamental para mejorarla.

Breathe Cities descubrió los 19 lugares que han logrado «reducciones notables» en la contaminación atmosférica (con una caída de al menos el 20 %) desde 2010. Pekín registró la mayor caída en PM2,5 y Ámsterdam la mayor reducción en NO2. Ambas lograron reducirlas casi a la mitad, respectivamente. Pero Londres tampoco lo hizo mal. Londres ha visto cómo sus niveles de PM2,5 descendían casi un 30 % y los de NO2 se desplomaban más de un 30 %.
Londres ha tomado medidas deliberadas durante los últimos 15 años para mejorar la calidad del aire de la ciudad. Iniciativas como la ampliación de la zona de peaje urbano y la zona de emisiones ultrabajas han tenido un gran impacto en la contaminación atmosférica de la capital. El aumento de los carriles bici y los coches eléctricos también ha contribuido a esta gran mejora.
Estos datos muestran que se pueden lograr reducciones sustanciales en un espacio de tiempo relativamente corto, siempre y cuando se tomen medidas deliberadas e intencionadas . Esperemos que a partir de ahora todo vaya mejor, ¿no?
Pueden consultar el informe completo de Breathe Cities aquí.