Los propietarios de viviendas en el Reino Unido podrían tener que hacer frente en breve a un nuevo impuesto sobre los ingresos por alquiler, ya que el Tesoro está estudiando la posibilidad de ampliar las cotizaciones a la Seguridad Social a los alquileres en el próximo presupuesto de otoño, lo que podría suponer una recaudación de hasta 2.000 millones de libras para las finanzas públicas.
Los arrendadores deberán pagar la Seguridad Social por los alquileres
Durante años, los ingresos por alquiler han estado exentos del pago de la Seguridad Social, que suele aplicarse al 8% de los ingresos laborales, reduciéndose al 2% por encima de 50.270 libras. El cambio propuesto obligaría a los arrendadores a pagar estas cotizaciones sobre sus beneficios por alquiler, y no sólo sobre otras formas de ingresos por trabajo.
La medida se produce en un momento en que la Canciller Rachel Reeves busca la manera de hacer frente a un importante déficit presupuestario sin incumplir las promesas laboristas de no aumentar los tipos actuales del impuesto sobre la renta, el IVA o los impuestos nacionales, sino ampliando la base de ingresos sujeta a esos impuestos.
Se prevé que esta política genere aproximadamente 2.000 millones de libras esterlinas de ingresos adicionales, basándose en datos que indican que unos 2,2 millones de propietarios obtienen colectivamente 27.000 millones de libras esterlinas anuales en concepto de ingresos por alquiler.
Impacto financiero potencial en los arrendadores
Un arrendador típico que gane entre 50.000 y 70.000 libras podría ver aumentar su factura fiscal en algo más de 1.000 libras al año si se promulga la medida. El plan se presenta como un intento de garantizar que los arrendadores contribuyan de forma más equitativa, equiparando los ingresos procedentes de la propiedad con los del empleo.
Sus partidarios sostienen que gravar los beneficios del alquiler es más justo y se centra en las denominadas rentas no salariales. Afirman que el cambio no incumple las promesas fiscales de los laboristas porque amplía los impuestos nacionales en lugar de aumentar su tipo.
Los críticos, sin embargo, advierten de que la medida podría expulsar a los propietarios del mercado, reduciendo la oferta de viviendas de alquiler y aumentando potencialmente los alquileres para los inquilinos. Con el sector del alquiler ya sometido a la presión de anteriores cambios fiscales y normativos, el riesgo de nuevas subidas de los alquileres es un motivo de ansiedad tanto para los inquilinos como para los propietarios.
Se insta a los arrendadores a que sigan de cerca la evolución de la situación, ya que el presupuesto de otoño -previsto para finales de octubre o principios de noviembre de 2025- determinará si la ampliación de la Seguridad Social a las rentas de alquiler se convierte en ley.