Un estudio reciente ha revelado lo sombrío que podría ser el futuro del paisaje arbolado de Londres a finales de siglo si no se toman medidas urgentes. El estudio en cuestión es obra del equipo de Colecciones de Árboles y Arboricultura de Kew Gardens y de la Autoridad del Gran Londres, que evaluaron 1,2 millones de árboles por toda la ciudad.
Dado que las temperaturas en la capital siguen subiendo, sus conclusiones revelaron que el 62 % de los árboles de Londres tienen una «baja idoneidad» y que otro 10 % de ellos se consideran «vulnerables». Esto significa que, para finales de siglo, nada menos que el 72 % de la cubierta arbórea urbana de la capital podría estar en peligro.
Las cifras muestran lo importante que es seleccionar y plantar árboles más adecuados mientras nuestros entornos urbanos siguen calentándose. Kew Gardens está colaborando con la Autoridad del Gran Londres en muchos proyectos para garantizar que en Londres se planten árboles más adecuados al clima y con mayores tasas de supervivencia (que además puedan aportar un enfriamiento fundamental).

Entre las especies que se consideraron con mayor riesgo de desaparecer se encuentran frondosas como la haya común, el abedul plateado y el roble inglés. Perder estos árboles no solo tendría un impacto bastante considerable en el paisaje hortícola histórico de Kew Gardens, sino que también supondría una amenaza significativa para sus ecosistemas y su biodiversidad. Un artículo científico publicado en 2019 reveló que el querido roble inglés es el sustento de unas 2.300 especies de mamíferos, invertebrados, hongos, aves, briófitos y líquenes.
En cuanto al resto de la ciudad, los árboles urbanos actúan como un amortiguador esencial en climas inestables —y no sé si te has dado cuenta, pero el tiempo en Londres ha sido la viva imagen de la palabra «inestable» en las últimas semanas—. Estos árboles ayudan a refrescar las calles de la ciudad durante las abrasadoras sequías de verano y contribuyen a absorber el exceso de agua durante los inviernos tremendamente lluviosos.

Richard Deverell, director de los Jardines Botánicos Reales de Kew, dijo: «Los árboles son vitales para toda la vida en la Tierra, incluida la humanidad. Son el hogar de una enorme diversidad de animales, plantas y hongos. Son una fuente de alimento, lluvia, materiales, frescor y gran belleza».
«Sin embargo, están amenazados por el cambio climático. La ola de calor que azotó Kew en julio de 2022 acabó con 400 de nuestros árboles. Este roble afectado por el cambio climático aporta pruebas tangibles que ayudan a nuestros visitantes a entender que el cambio climático ya está aquí y ahora, y que está dañando nuestros paisajes vivos».
Kevin Martin, responsable de Colecciones de Árboles en los Jardines Botánicos Reales de Kew, dijo: «Es fundamental señalar los árboles muertos, ya que indican zonas en las que el paisaje se ve afectado por el cambio climático, la sequía, las enfermedades y el estrés ambiental. Cada árbol ofrece información importante sobre los cambios en el ecosistema y sobre dónde es necesaria una intervención. Plantar más árboles resistentes a la sequía y adaptados a las condiciones climáticas futuras puede ayudar a crear entornos más sanos y resilientes que proporcionen sombra, fomenten la biodiversidad, mejoren la calidad del aire y ofrezcan protección a las generaciones futuras».