Daniel Craig tiene un nuevo papel lejos de la gran pantalla: copropietario de un pub.
Se dice que el pub está embrujado por Gilbert, un antiguo verdugo que, según se cree, sigue merodeando por su bodega. Al parecer, no se les contó esta historia a Craig y a sus socios antes de la venta.
La dueña, Pauline Tucker, que se jubila, les dijo más tarde: «No lo ves. Lo sientes».
Daniel Craig es el nuevo copropietario del pub «The Horseshoe»
El actor se ha asociado con figuras del sector de la hostelería para hacerse cargo de «The Horseshoe», un pub de Clerkenwell con 250 años de historia y una leyenda local que acecha bajo las escaleras.
A Craig, de 58 años, no le inquietaba la idea de una presencia fantasmal. «No sé qué bebe, pero quizá tengamos que dejarle una pinta ahí abajo: “Toma, Gilbert”», bromeó con The Times.
Un nuevo capítulo para «The Horseshoe»
Craig es copropietario junto al fundador de Soho House, Nick Jones; el fundador de Flat Iron, Charlie Carroll; y Justin O’Shea, director creativo de Bad Belze, la marca de cerveza rubia que Craig lanzó junto a O’Shea.
El pub va a someterse a una reforma que durará un año. Los planes incluyen convertir el bar de arriba, que hasta ahora estaba lleno de dianas de dardos, en un comedor, además de añadir una terraza y un amplio jardín donde tomar cerveza.
Craig ha dicho que el objetivo es mantener la planta baja con el ambiente de un pub tradicional, en lugar de convertirla en un gastropub moderno.
«The Horseshoe», en Clerkenwell Close, lo habían regentado Pauline y Richard Tucker durante 36 años. Cerró en octubre antes de la reforma y no se espera que vuelva a abrir hasta 2027.
Los lazos familiares de Daniel Craig con los pubs
La vida de pub es terreno conocido para Craig. Sus padres y abuelos regentaban pubs en Cheshire, y él mismo ha contado que pasó gran parte de su infancia en ellos.
«Crecí en los pubs», le dijo a The Times. Recordó cómo hablaba con la gente del barrio cuando era niño y describió los pubs como lugares donde la gente podía ponerse al día y compartir sus problemas.
Esa conexión parece inspirar sus planes para el «Horseshoe»: un local renovado que siga funcionando como el bar de barrio de siempre. El reto será conservar ese ambiente acogedor y cotidiano mientras el pub cobra nueva vida.
Por ahora, también hay que lidiar con una bodega y, si la leyenda es cierta, con un posible nuevo cliente habitual llamado Gilbert.