En el brote actual de Kent, al menos cuatro de los 15 casos de enfermedad meningocócica invasiva se han confirmado como MenB, y han fallecido dos personas de entre 18 y 21 años.
¿Qué es la meningitis?
La meningitis es una infección de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, y puede estar causada por bacterias o virus. La meningitis bacteriana es menos común pero más grave que la viral y puede provocar sepsis (envenenamiento de la sangre) y daño cerebral si no se trata rápidamente.
Cuando las bacterias invaden la sangre o las membranas cerebrales y provocan una enfermedad grave y aguda, a veces se denomina enfermedad meningocócica invasiva.
Síntomas a los que hay que estar atento
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y pueden empeorar muy rápidamente, por lo que es fundamental buscar ayuda médica urgente si te preocupa.
Los principales síntomas posibles incluyen:
- Una erupción que no desaparece al presionarla con un vaso
- Fiebre alta repentina
- Dolor de cabeza intenso que empeora y no desaparece
- Rigidez en el cuello o dolor intenso en el cuello
- Aversión a las luces brillantes (fotofobia)
- Vómitos y/o diarrea
- Dolor articular y muscular
- Manos y pies muy fríos, piel pálida o con manchas
- Somnolencia extrema, dificultad para despertarse o pérdida de conciencia
- Confusión, delirio o comportarse de forma extraña
- Convulsiones (ataques)
No todo el mundo presenta todos estos síntomas, y la erupción cutánea puede aparecer tarde o no aparecer en absoluto, así que no esperes a que se manifiesten todos los signos antes de buscar ayuda.
Cualquier persona que se encuentre mal y presente posibles síntomas de meningitis o sepsis debe buscar ayuda médica urgente en el servicio de urgencias más cercano o llamando al 999.
¿Existe una vacuna contra la meningitis?
No hay una sola vacuna que cubra todas las causas de la meningitis, pero varias vacunas protegen contra las principales infecciones bacterianas que causan meningitis y septicemia.
Las vacunas clave en el Reino Unido incluyen:
- MenACWY: Protege contra los grupos A, C, W y Y del meningococo; se ofrece de forma rutinaria a los adolescentes (alrededor de los 14 años) y se puede poner de forma complementaria hasta los 25 años.
- MenB: Protege contra la bacteria meningocócica del grupo B; se administra a los bebés a las 8 y 12 semanas, con una dosis de refuerzo al año; se añadió al calendario de vacunación infantil en 2015 y hoy en día no se ofrece de forma rutinaria a los adolescentes.
- 6 en 1 (DTaP/IPV/Hib/HepB): Protege contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la poliomielitis, la hepatitis B y el Hib, todas ellas enfermedades que pueden causar infecciones graves, incluida la meningitis.
- Pneumocócica (PCV): Ayuda a proteger a los bebés contra infecciones neumocócicas graves, incluida la meningitis.
- MMRV (a partir de enero de 2026): Protege contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela; algunas de estas enfermedades pueden provocar meningitis en muy raras ocasiones.
Por lo general, se tarda un par de semanas después de la vacunación en alcanzar el mejor nivel de protección, y algunas vacunas necesitan dosis de refuerzo para mantener la inmunidad.
Cómo se transmite la meningitis y cómo reducir el riesgo
Las bacterias meningocócicas pueden vivir de forma inofensiva en la nariz o la garganta de algunas personas, que luego las transmiten a través del contacto cercano, como al toser, estornudar, besar o compartir bebidas, cubiertos o cigarrillos electrónicos.
Los brotes son poco frecuentes, pero son más probables en lugares donde muchos jóvenes conviven en estrecha contacto, como residencias universitarias o discotecas concurridas, por lo que el brote de Canterbury se está tratando como un incidente grave de salud pública.