Si cierra los ojos e imagina la campiña inglesa por excelencia, lo más probable es que vea algo no muy lejano a este pueblo: una caja de bombones de fantasía con callejuelas empedradas, casitas de piedra melosa y riberas que ondulan suavemente.
Pero para los habitantes de esta joya de Gloucestershire, la realidad ha estado más cerca del atasco que del idilio, ya que las multitudes que buscan el «pueblo más bonito del mundo» han inundado sus estrechas calles. Ahora, en un intento por recuperar la tranquilidad y proteger su encanto único, se está actuando con decisión contra el exceso de turismo, con una propuesta para prohibir permanentemente los autocares en su centro.
Exceso de turismo en el emblemático pueblo inglés de Bibury
Bibury ha aparecido en películas como El diario de Bridget Jones y Stardust, inspiró a William Morris para declararlo «el pueblo más bonito de Inglaterra» y recientemente fue coronado por Forbes como el pueblo más bonito del mundo. Pero las publicaciones virales en TikTok y la cobertura de las redes sociales han disparado su popularidad, con 20.000 turistas de visita en un solo fin de semana de verano. ¿El resultado? Tráfico caótico, bocinazos y calles atascadas que han puesto a prueba tanto la paciencia de los residentes como la experiencia de los visitantes.
Qué está cambiando para los turistas que visitan Bibury
El pasado mes de mayo, el Ayuntamiento de Gloucestershire puso a prueba una solución: cerrar las bahías para autocares y restringir los autobuses a las zonas designadas para dejar y recoger pasajeros. Después de recibir comentarios positivos de la comunidad, el consejo ha propuesto ahora que estas medidas sean permanentes a partir del verano de 2026. Los planes incluyen:
- Prohibición de que los autocares circulen por el centro, excepto en los puntos especificados para dejar y recoger pasajeros.
- Ampliación de las líneas amarillas para evitar el aparcamiento ilegal y los atascos.
- Introducción del aparcamiento de pago para los visitantes, con exenciones para los residentes.
- Mejorar el acceso a los aparcamientos de corta duración, especialmente cerca de la escuela y la iglesia del pueblo.
- Añadir bordillos elevados y asientos para peatonalizar más partes del centro y mejorar la seguridad.
- Equilibrio entre conservación y acceso
El objetivo de estas medidas es proteger el carácter de Bibury y la calidad de vida de su comunidad, al tiempo que se mantiene un flujo saludable y controlado de visitantes. La consejera Lisa Spivey, responsable del Consejo del Condado de Gloucestershire, explicó que las propuestas «pretenden hacer más seguro el pueblo, reducir la congestión y proteger su carácter único, apoyando al mismo tiempo una economía de visitantes sostenible».
Hasta el 3 de diciembre está abierta una consulta pública, que permitirá a los afectados o interesados compartir sus opiniones y contribuir a dar forma al plan definitivo. El objetivo: «ofrecer una solución que funcione para toda la comunidad», afirma Spivey.
Bibury no es la única que lucha contra el exceso de turismo. En todo el Reino Unido y fuera de él, los lugares pintorescos siguen luchando por encontrar un delicado equilibrio entre acoger a los visitantes y preservar el espíritu local. Queda por ver si el audaz paso dado por Bibury se convierte en un modelo para otros pueblos similares, pero por ahora, la esperanza es que la paz y el encanto de las imágenes perfectas puedan, por fin, volver a sus famosas callejuelas empedradas.