Si siempre has querido visitar Australia, pero te ha echado para atrás la enorme duración del vuelo, te traigo una noticia que te va a encantar. La idea de un nuevo avión hipersónico ya está oficialmente en marcha, y si todo va según lo previsto, podría volar de Londres a Sídney en unas impresionantes tres horas.
El avión en cuestión se llama Invictus y lo está desarrollando el brillante equipo de la Agencia Espacial Europea. Este vehículo, con una velocidad alucinante, viajaría a más de cinco veces la velocidad del sonido, reduciendo el viaje entre Londres y Sídney en casi un 90 %. Al parecer, el Invictus despegaría como un avión normal antes de dispararse hasta el límite de la atmósfera y sobrevolar el planeta a unos 80 000 pies.

Pero, amigos, no os pongáis todavía a desempolvar las chanclas. El avión se encuentra todavía en una fase muy temprana de desarrollo y pasará bastante tiempo antes de que este valiente vehículo surque los cielos. Está previsto que la fase inicial de diseño se complete a finales de este año, y que el año que viene se prueben motores a menor escala. El primer vuelo despegará a una velocidad ligeramente inferior en 2034, y el viaje a toda velocidad podría recibir luz verde en 2036. Al principio, la aeronave no se utilizará para vuelos de pasajeros, pero si todo va sobre ruedas, este avión pionero sin duda podría allanar el camino para los futuros viajes comerciales hipersónicos.
Gordon Stevenson, de Spaceport Machrihanish, declaró a The Telegraph: «Como la mayoría de las tecnologías aeroespaciales, probablemente tendrá un doble uso. El lanzamiento de satélites sería uno de los usos más obvios, y se ha hablado de que, a la larga, podría utilizarse para vuelos de pasajeros».
«Podrías estar en Sídney, Australia, en tres horas. Depende de la velocidad a la que vuele y del éxito de la tecnología, pero sería increíble, ¿verdad?»
James Cornish, de Frazer-Nash ( el principal contratista de la aeronave), ha dicho: «Aunque no se trata de un avión de pasajeros, las tecnologías que pone a prueba podrían, en última instancia, sentar las bases para viajes de larga distancia mucho más rápidos en futuras plataformas civiles».