¿Te has preguntado alguna vez cómo se sentiría un deportista en esos momentos de máxima tensión justo antes de que empiece una regata? ¿O qué hace falta para enfrentarse a los fuertes vientos y las olas impredecibles en el mar? Bueno, la verdad es que teníamos mucha curiosidad. Al asistir al emocionante evento de SailGP que tuvo lugar en Portsmouth este mes de julio, nuestro equipo se reunió con los deportistas de Black Foils, Peter Burling y Stewart Dodson, para que nos dieran algunas pistas sobre el apasionante mundo del foiling a alta velocidad.
¿Qué son las regatas de catamaranes con hidroalas?
Para entender mejor todo lo que son capaces de hacer, aquí tienes un pequeño repaso de en qué consiste realmente este deporte de vela extrema. Es como pilotar aviones de combate en el agua: equipos de seis personas maniobran
embarcaciones de doble casco con alas de fibra de carbono bajo el agua, lo que les permite elevar los cascos completamente en el aire, minimizando la resistencia y alcanzando velocidades máximas de más de 60 mph. Si a eso le sumas la velocidad del viento, la dinámica de las olas y trece equipos nacionales compitiendo por un puesto, tienes un deporte de alta adrenalina y alto riesgo.

Antes de la regata
Como era de esperar, los momentos previos a la regata son algunos de los más decisivos, ya que los deportistas suelen concentrarse, entrar en su «zona» y aislarse del ruido innecesario en un entorno de mucha presión. Aunque, sorprendentemente, el codirector ejecutivo y piloto de Black Foils, Peter Burling, se encuentra bastante relajado 10 minutos antes; es cuando se llega a la marca de los dos minutos cuando las cosas empiezana «acelerarse un poco y empiezas a luchar por la posición». Tiene sentido cuando te enteras de que la posición inicial es clave en su regata, ya que, en palabras de Burling,«si consigues ir en cabeza en la baliza 1, todo se vuelve mucho más fácil».
El trabajo en equipo hace que los sueños se hagan realidad
El nuevo «grinder» Stewart Dodson, recién salido de su primera jornada de regatas con el equipo, destaca la dinámica positiva del equipo y la organización. Al parecer, todo se reduce a la comunicación. Con vientos huracanados y olas embravecidas a las que enfrentarse, los equipos de seis personas utilizan un sistema de comunicación integrado en el casco, lo que les permite comunicarse en medio del caos y maniobrar en una cabina tan estrecha
cabina tan estrecha. Como menciona Burling, si no pudieras oír el plan y coordinarte con claridad,«sería muy duro ahí fuera».

¿Qué hace que un deportista de SailGP sea bueno?
En resumen: precisión y adaptabilidad. Como dice Burling, son«barcos increíblemente inestables, así que tienes que ser súper preciso y estar justo donde quieres estar para que rinda al 100 %», y que«parecerá que tienes más tiempo si navegas bien el barco»—lo cual suena sin duda como un lema de vida (y no solo en el mundo de la vela). Por otra parte, Dodson destaca la flexibilidad ante los cambios como una cualidad clave; teniendo en cuenta los viajes, los rivales exigentes y las condiciones siempre cambiantes, dice que es importante«seguir adaptándote y afrontarlo todo».
En pleno apogeo de la regata
Todo se reduce a cómo se desenvuelven estos deportistas en plena acción, ya sea luchando contra las salpicaduras de agua mientras surcan las olas a velocidades de vértigo, coordinándose con sus compañeros de equipo con decisiones tomadas en fracciones de segundo o haciendo malabarismos con los caprichos salvajes de la naturaleza. Mientras que la mayoría se derrumbaría bajo la presión, estos deportistas parecen dar lo mejor de sí mismos. De forma envidiable, Burling aprovecha su naturaleza relajada de neozelandés para afrontar la situación, y comenta:«Me cuesta bastante perder los nervios… y eso te viene muy bien en este tipo de entornos, donde tienes que estar muy concentrado para ganar».

El público
Por supuesto, no hay campeonato sin aficionados que te animen. Con más de 20 000 personas que asistieron a lo largo del fin de semana de la SailGP en Portsmouth, no faltaron los vítores desde las gradas para dar ánimos a los atletas. Burling destacó el buen ambiente que creaba el público:«Es genial ver a más de 10 000 personas sentadas en las gradas animándonos, y de verdad se nota esa energía ahí fuera, en la pista de regatas».
Dodson también se mostró agradecido por el espíritu positivo del público, sobre todo porque«al formar parte de la Commonwealth, es obvio que los locales nos dan un poco de apoyo a los neozelandeses, así que es genial». Está claro que no solo los atletas tienen un papel fundamental para lograr el éxito el día de la regata, sino también los aficionados.